Después de ver la Corporación y leer Funky Business me he quedado con muchas ideas respecto a lo que estamos viviendo actualmente, nunca he estado de acuerdo con la gran influencia que tiene el mercado en nuestras vidas, pero es difícil sustraernos a ello, es nadar contra corriente pues la mayoría de las personas lo aceptan y reproducen y hasta critican los intentos por ser diferente, ahora después de todo lo que he aprendido refuerzo mis ideas, pero cada vez aumenta la sensación desagradable que todo ello me provoca, definitivamente el conocimiento puede atentar contra nuestra tranquilidad y hasta contra nuestra paz espiritual, tan fácil que es dejarse llevar por lo establecido aunque sea por y para los interereses de otros a quienes ni conocemos.
El problema del capitalismo o del libre mercado es que no se basa en la reciprocidad, antes el mercado se entendía como un intercambio que favorecía a ambas partes, ahora sólo favorece a quienes se hacen ricos a costa de los demás, aprovechándose de la ignoracia y la comodidad que implica el no pensar y por lo tanto no cuestionar nada ergo no actuar en contra de esta terrible manipulación en la que nos vemos envueltos.
Existe un gran condicionamiento o adoctrinamiento comercial, hace unos días me enteré que hay un spa para niñas, seguramente habrá muchos, me pareció terrible, las niñas felices acuden al lugar sin darse cuenta que las están captando como clientes cautivas, seguramente cuando sean mayores continuarán con esa forma de vida, así como lo muestra el documental "La corporación" en donde se menciona que se realizan encuestas respecto a los gustos y preferencias de niños, también se hacen encuestas dirigidas a los jóvenes para saber qué les pueden vender, son muy listos pues las mismas personas les dicen lo que necesitan, claro a partir de una necesidad que ellos ya lograron introyectar en los consumidores.
Alguna vez leí una frase que me gustó, se trata de lo que dijo el filósofo al entrar a una tienda que presentaba en sus anaqueles muchas novedades: "¡Cuántas cosas nuevas que no necesito!", así es como deberíamos pensar, ser más selectivos si bien necesitamos adquirir ciertos bienes o servicios, no necesariamente deben ser de una marca determinada, que sólo nos da estatus, algunas personas adquieren bienes sólo por aparentar un nivel de vida elevado, como ropa, autos, relojes, plumas, joyas etc., y viven en lugares muy modestos y hasta carentes de cosas básicas, además adquieren los bienes a crédito de manera irresponsable.
De Funky Business me llamó mucho la atención que dice que los empresarios muchas veces no saben lo que venden, es decir ellos piensan de una forma respecto a su producto y el consumidor de otra y pone el ejemplo de un lápiz labial, para el empresario es un tubo con una barra de cera y pigmentos que dan color a los labios pero las mujeres cuando lo adquieren lo que están comprando es una esperanza, la esperanza de que un hombre les diga que se ven hermosas!!!!!.
Creo que lo anterior es un gran ejemplo de cómo funciona y hacia dónde va el mercado, dirigiéndose y llegando a la parte sensible y emotiva de los consumidores. No cabe duda que la actual forma de vida nos hace patentes graves carencias no sólo económicas y de seguridad sino por supuesto y quizá son las más relevantes, carencias afectivas, en un mundo globalizado nos seguimos sintiendo solos como Nugudo cuando tomó conciencia de si mismo.
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