Conforme avanza la clase y conozco nuevos elementos y modelos que nos permiten entender la evolución humana y la de la sociedad, me ha parecido ver estos elementos en muchas de las situaciones que estamos viviendo, pensé que era algo así como un estado paranóico pero ¡no!, es cierto están en todas partes.
Durante el desarrollo de la clase en algunos momentos tenía la sensación de estar en medio de algo enmarañado o como una encrucijada, ahora considero que esto se debe a que nos encontramos en un momento muy especial de transición, en medio de la modernidad y de la posmodernidad; pienso que mi inquietud y sentimiento de confusión se debe a que apenas vamos iniciando el proceso. En cuanto a la transición que se está dando me preocupa ver a nuestro país muy rezagado, ¿cómo hacer empatar al Estado, a la sociedad, a las comunidades indígenas y en sí a todos los actores sociales con este nuevo esquema de vida?.
Tenemos muchas tareas pendientes pero es una gran fortuna contar ahora con los elementos básicos que nos permiten entender lo que está sucediendo y con ello intentar hacer algo, contribuir al avance y adaptación hacia la posmodernidad.
El problema es que veo un desfase importante entre la realidad social y las instituciones, es un hecho que la posmodernidad nos ha llegado, se ha introducido en el mundo a través de la tecnología como un nuevo esquema de vida por lo tanto es necesario empezar a renovarnos, adaptarnos al cambio. Se trata de un cambio importante en tanto que la posmodernidad no implica una evolución o continuación de la modernidad sino un cambio radical de los paradigmas.
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