Derivado de la reflexión relativa a la revolución, me cuestioné por qué somos tan pasivos, considero que tenemos un problema en el sistema educativo que permea y nos lleva a ser rígidos, limitando nuestra capacidad de análisis y por supuesto la inclinación a cambiar el status quo.
Se nos enseña desde niños tanto en casa como en la escuela que las decisiones más importantes de nuestra vida son inamovibles, decisiones tales como el matrimonio, o la carrera que estudiaremos deben ser así de rígidas, del matrimonio nos dicen que debemos casarnos una sola vez y para siempre, en el caso de la elección de carrera también es así, cabe mencionar que se nos pide elegir una profesión que será nuestra forma de vida a una edad en la que no conocemos la vasta gama de posibilidades del quehacer humano, además de que no existe una adecuada orientación vocacional en la que se observe a los jóvenes y se les diga cuales son sus habilidades y aptitudes; pareciera que es necesario correr con mucha suerte para acertar a la primera en cada una de las situaciones mencionadas.
Me parece que por esa formación que nos condiciona a no movernos, aunado a que una forma sutil de ejercer el poder consiste en impedir que las personas tengan la capacidad de relacionar los fenómenos y entender sus causas, da como resultado el que nos sea muy difícil realizar un cambio en el sentido que sea, probablemente lo que sucede es que nos resulta mejor establecernos en una conformista comodidad que asumir compromisos e intentar romper con los patrones establecidos que nos mantienen sometidos.
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