Según vimos en clase la realidad se crea por consenso, el Derecho crea realidades, me parece que un ejemplo de ello es el matrimonio, independientemente de los que estudiamos la carrera de derecho, el resto de la sociedad entiende y acepta lo que éste por medio de las normas jurídicas establece o crea, recordemos que el derecho funciona a través de ritos que se llevan a cabo mediante fórmulas preestablecidas, todos los miembros de la sociedad cuando asisten a la celebración de un matrimonio, cada vez que el juez declara a los contrayentes "legalmente unidos en legítimo matrimonio", asumen que la pareja a partir de ese momento están casados y recibirán un trato diferente al que se les venía dando, ahora son el Señor y la Señora "de ..." (hasta sentido de pertenencia tiene) dignos de un mayor respeto social; aún más interesante resulta ver que en los propios contrayentes se genera un cambio y desde ese momento se comportarán como casados, como la sociedad espera que lo hagan al cambiar su estado civil, incluso aunque después se divorcien jamás se volverán a sentir ni serán vistos nuevamente como solteros.
Hay entonces un consenso respecto al significado del matrimonio, pero sólo tratándose del matrimonio entre personas heterosexuales, sin embargo qué ocurre con la nueva figura del matrimonio entre perseonas del mismo sexo, debería haber aceptación por parte de la sociedad, y no la hay, la mayoría aún no está preparada para ello, aunque se nota un cambio principalmente en los jóvenes; falta tiempo, considero conveniente que a los niños no se les generen prejuicios en ese tema, obvia decir que ni en ningún otro.
Es un problema cultural, en los hogares los padres expresan sentimientos de aprobación o rechazo hacia los roles de hombre o mujer, algunas familias son permisivas con los varones y restrictivas con las mujeres, el niño varón no debe mostrar debilidad ni sensibilidad, los niños son formados para menospreciar a los que consideran débiles y se convierten en abusadores de ellos.
A muchos de los adultos les causa un gran conflicto aceptar que los homosexuales se puedan conducir y expresar con absoluta libertad, pero no debemos dejar de lado que en un futuro así será por lo que no debemos influir negativamente en los menores y quitarles la posibilidad de adaptarse a la forma de convivencia social que les tocará vivir.
Cuando me enteré de que la ley ya permite este tipo de uniones, vi en la calle a una pareja de hombres abrazándose y besándose, entre las personas que pasaban por ahí las reacciones iban desde mirarlos sin más, hacer algún gesto de desaprobación o mostrar indiferencia, lo cual no implica aceptación, es una acpetación simulada, la situación me llevó a preguntarme ¿qué pasa, por qué si la ley lo admite las personas no? pensé en el caso de una pareja que está próxima a contaer matrimonio y que no pueden ni aún casados demostrarse el amor como lo hacen los heterosexuales; insisto falta mucho para que superemos la homofobia, ojalá no se den más casos de agresión por esa causa, recordemos que la homofobia mata.
Resulta asombroso que aún en nuestros días se tengan ese tipo de ideas, cuando ya se sabe que la orientación sexual no es una enfermedad, como se le catalogaba anteriormente, sólo se trata de una opción más de cómo vivir en pareja.
Escuché una entrevista que le realizaron a Luigi Ferrajoli, le preguntaron si el que la ley acepte el matrimonio entre homosexuales transgredía los derechos de los demás, la respuesta fué por su puesto que no, que se trata simplemente de ampliar la esfera de protección legal al reconocer sus derechos, los derechos de las personas sólo tiene como límite la afectación a un tercero, en este caso no existe ninguna afectación.
La homofobia encubre el miedo hacia las diferencias de pensamientos, sentimientos y preferencias sexuales, pero lo distinto no es igual a malo; en clase vimos que lo normal es lo que sigue el patrón de la naturaleza, en el tema de la homosexualidad hay quienes sostienen que la homosexualidad va en contra de la naturaleza, pero también hay quienes han determinado que con la homosexualidad se nace, si es así entonces no tiene nada de anormal, por lo tanto no deberían ser discriminados.
De lo anterior se sigue entonces que el derecho crea realidades, pero en el caso de los matrimonios entre personas del mismo sexo, esa realidad no es aceptada socialmente, no hay coincidencia entre la realidad jurídica y la realidad social.
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