martes, 30 de marzo de 2010

La Aldea y Underground

A veces creemos que cerrando los ojos, algo deja de existir o de suceder, como lo creen los niños cuando se tapan los ojos, a veces pretendemos engañar y con ello controlar a otras personas, pero ambas situaciones se basan en una ilusión, cuado abrimos los ojos o los demás los abren, la realidad está allí, no ha cambiado, lo malo es que tanto el proceso como los efectos pueden ser terribles.
En mi opinión eso es lo que ocurre en "La Aldea", unos cuantos (miembros del consejo) mantienen a los demás en el engaño, mediante la creación del mito de "los innombrables", seres que rodean la aldea y que harán daño, incluso llegrán a matar a quien se atreva a salir de ella. La necesidad de crear el mito surge del miedo de vivir en la ciudad, de ahí que los del consejo decdieran inventarlo e impusieran las reglas de convivencia que operan dentro de la comunidad, para evitar que sus hijos salieran y descubrieran que afuera había un modo muy diferente de vida.
Lo que muestra la Aldea me remitió a la película de Emir Kusturica "Undergroud", en ella también se da ejemplo de la manipulación y de cómo construirmos nuestra concepción de la realidad. En 1941 durante la segunda guerra mundial, un yugoslavo llamado Marko mantiene refugiados en el sótano de una casa a un grupo de personas, en el lugar se dedican a fabricar armas. La guerra termina y sin embargo Marko mantiene para los refugiados el mito de la guerra, haciéndoles creer durante 20 años que afuera la guerra sigue, por lo tanto ellos permanecen en el refugio y continúan fabricando las armas. Así permanecen ignorantes de la otra realidad, la mayor ironía se da cuando logran salir a través de un boquete, pero en ese momento se está filamando una película sobre la guerra, por consiguiente lo que ellos observan mediante sus sentidos, es lo que esperaban ver y sólo sirve para que en su concepción la realidad continúe siendo la guerra, conforme con la versión que Marko les había transmitido.

El engaño al que se recurre en ambas películas, aunque en la Aldea el fin es la protección, es indignante, nadie tiene derecho a manipular de esa foma a otras personas, pero esto ocurre y no sólo en la ficción sino en la vida cotidiana; si observamos con atención, podemos ver que sucede con mucha frecuencia. En ocasiones los mitos sirven para poner límites y resultan útiles, pero otras veces quizá sólo sirvan a los intereses de unos cuantos.



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